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Valencia, Venezuela, actualmente en la construcción del socialismo del siglo XXI y ejemplo mundial de resistencia social en la búsqueda de nuevos valores y formas de relacionarnos con nuestro entorno, con el ambiente, con la naturaleza y con los animales, sigue estando en la lista de los minoritarios países de América Latina y el mundo que practica actividades cruentas como las corridas de toros.
Aunque el número de aficionados ha descendido en los últimos años, el apoyo político y económico de las administraciones locales y autonómicas está favoreciendo esta actividad.
Maricina Alvarez, activista y protectora de animales denuncia a la Alcaldía de Valencia como una de las que financia y promueve estas actividades en esta ciudad "y que celosamente ha vigilado durante años para callar cualquier signo de protesta, dado su enorme poder frente a los medios de comunicación".
El pasado domingo 12 de Agosto, en plena Plaza de Toros la Monumental, la Alcaldía de Valencia realizó un festival de música donde las bandas "Desorden Público" de Venezuela y "El Gran Silencio" de México, manifestaron su posición en contra de este aberrante negocio logrando así el apoyo de miles de jóvenes allí concentrados.
Maricina comentó que también les permitieron montar en el centro de la tarima una gigantesca pancarta con el siguiente mensaje: "Monumental tú decides: música o muerte".
"Quienes hasta ahora habían logrado silenciar las voces que se oponen a este cruel espectáculo han de estar muy dolidos en su orgullo, pues rompimos el silencio en sus propias arenas manchadas de sangre (...) y ya nada será igual, los jóvenes que repudian el toreo en Venezuela, demuestran que este sentimiento crece aunque los medios de comunicación locales no lo registren. Venceremos más pronto de los que muchos creen." comentó la activista.
El término "fiesta brava" no es un término apropiado para estas actividades crueles, pues en primer lugar, no es ninguna fiesta torturar y matar a un animal y en segundo lugar el toro está tan confuso, psicológicamente atormentado y físicamente debilitado que es difícil clasificarlo como “bravo”. Por otro lado. ¿Cuán bravo puede ser un herbívoro? Los aficionados justifican el acto denominándolo una "tradición". Los opositores a las corridas de toros mantienen que no importa cuál sea la historia, las corridas de toros son un acto cruel que debería pertenecer al pasado.
Debemos hacer un llamado y declararnos en movilización permanente mientras sigan ocurriendo este tipo de manifestaciones de ignorancia y violencia cuando Venezuela vive un proceso de cambios que intenta impulsar el tercer motor Moral y Luces, donde la ética, el humanismo y la solidaridad son basey centro de la discusión.
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