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Después de la recomendación para su lectura hecha por el presidente venezolano, Hugo Chávez, un libro del ensayista norteamericano Noam Chomsky se disparó en las preferencias de librería aquí. Hegemonía o supervivencia: la búsqueda estadounidense del dominio global, se intitula este nuevo ensayo del afamado escritor y linguista, patrocinado por las empresas Amazom y Barnes Noble, los dos principales negocios de venta de libros por Internet. El mandatario venezolano recomendó, desde el podio de la LXI Asamblea General de las Naciones Unidas, la necesidad de leer ese trabajo sociológico. "Hegemonía o supervivencia... se ubicaba hasta hace dos días en el puesto 160 mil 772 de las ventas de Amazon, pero después de la recomendación de Chávez, reproducida en directo por los canales televisivos de Estados Unidos, escaló hasta el séptimo. Amazon indica que ese volumen estaba prácticamente fuera de circulación, ya que -a diferencia de los millones de libros que el sitio ofrece con expedición inmediata- Hegemonía... requiere de dos o tres semanas de espera antes de ser enviado al comprador. Chomsky es uno los pensadores más venerados por la izquierda estadounidense y reconocido en América Latina. Chomsky desea conocer a Chávez En declaraciones a The New York Times, Chomsky, de 77 años de edad, expresó que “estaría contento de conocer” al presidente Hugo Chávez y dijo estar “muy interesado” en la gestión del líder venezolano, pues considera que “muchas de sus políticas son bastante constructivas”.
Asimismo, reveló que recibió “diez mil e-mails” desde que el primer mandatario nacional recomendó su libro desde la tribuna de la ONU.
En cuanto al discurso del Jefe de Estado venezolano, el escritor estadounidense expresó que si bien no utilizaría las mismas palabras –“el diablo”, “tirano”-, dijo entender la ira del Presidente Chávez.
"La administración Bush apoyó un Golpe para derrocar a su gobierno", explicó Chomsky.
"Suponga que Venezuela apoyase un Golpe militar para derrocar al gobierno de Estados Unidos. ¿Pensaríamos qué es divertido?", se preguntó una de las voces más admiradas por la izquierda estadounidense.
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